viernes, 23 de marzo de 2007

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Indigna pero no sorprende


En su defensa en el juicio de extradición, Fujimori ha atribuido al Ejército la exclusiva responsabilidad de los crímenes de derechos humanos que a él se le imputan. Así consta en el expediente que varios diarios han hecho público. Para salvar el pellejo, el extraditable obvia en su alegato pequeños detalles, como que él era el jefe supremo de la Fuerzas Armadas, que los hechos ocurrieron bien al comienzo de su gobierno y que, de haberlo querido, tuvo 8 años para sancionar a los responsables, pero que, en cambio, los amnistió. Soslaya, además, que hay en los cuadernillos de extradición evidencias que lo vinculan con los hechos y su perpetradores.


Indigna tanto cinismo, pero no hay motivo para la sorpresa. Cada vez que Fujimori se ha visto en apuros, no ha puesto el pecho, sino que ha evadido sus responsabilidades. El coraje no ha sido precisamente su divisa. Cuando era presidente electo, Montesinos lo asustó con un complot contra su vida y Fujimori se fue a vivir al Círculo Militar, donde el 'Doc' empezó a tejer su telaraña. Cuando los militares del 13 de noviembre intentaron restaurar la democracia en el 92, Fujimori se fue a refugiar a la Embajada de Japón, antes siquiera de que se haya disparado un solo tiro, y dejó a Montesinos a cargo. En la agonía de su gobierno negó que hubiera conocido todo lo hecho por su asesor durante 10 años, ofendiendo la inteligencia de los peruanos que ya sabían que él y su familia habían, incluso, residido por años en el propio SIN para hacer más fluidas las relaciones. Luego, cuando las papas quemaron más, se fugó del país dejando a su hija en Palacio. Que ahora le atribuya al Ejército toda la responsabilidad, evadiendo la suya, es solo la cereza en la torta de quien prefirió el aquí corrió al aquí murió y el sálvese quien pueda sobre cualquier interés colectivo.

Vienen nuevos momentos de definición en la vida de Fujimori. En abril se conocerá el dictamen de la fiscal Mónica Maldonado sobre la procedencia de los 12 cuadernillos de extradición. Si bien el suyo no es un pronunciamiento vinculante, los especialistas dicen que es una opinión muy importante para el proceso y se estima que podría ser muy desfavorable para Fujimori. A la vez, es probable que el juez Álvarez sentencie en mayo y que, aun si fuese tibio, es probable que, en segunda instancia, la Corte Suprema sea más severa con Fujimori. Así, pese al casi total desinterés del Gobierno para empujar una salida favorable -actuando como si el Estado peruano fuese neutral en el proceso y no la parte demandante- el procurador del caso ha seguido su trabajo con diligencia y el desenlace se aproxima.

¿Qué hará Fujimori ante la eventualidad de residir en Piedras Gordas? Todos los antecedentes indican que el valor y el sacrificio no son su fuerte. No hay que descartar, por tanto, que se refugie de nuevo en la Embajada de Japón. Ello, sin duda, haría inmensamente feliz al gobierno de García, pero dejaría a Chile en una posición bastante desairada.(http://www.peru21.com/comunidad/Columnistas/Html/BasombrioIndex.html)

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