
El adoctrinamiento de los medios
Emir Sader es profesor de las universidades de Sao Paulo y de Río de Janeiro. Además, es autor del libro La venganza de la historia.
Opina Sader que en la prensa leemos lo que los dirigentes quieren que leamos. Hay gran cantidad de lugares comunes que han ido horadando la capacidad crítica de los ciudadanos y que perturban su comprensión de la realidad.
Entre esos lugares comunes están, según Sader, conceptos como los siguientes: "No hablar de Fidel sin utilizar previamente 'dictador' y llamarlo Castro en lugar de Fidel.
Descalificar a Chávez como 'populista' y, a su vez, como 'nacionalista', dándole a todo esto una connotación de 'fanatismo', 'fundamentalismo'. Concentrar la atención en América Latina sobre Bolivia y Venezuela como países 'problemáticos', 'inestables', sin mencionar a Colombia.
Siempre que se hable de la ampliación de la democracia en el continente, añádase "excepto Cuba". No hablar nunca del bloqueo gringo a Cuba, sino siempre de 'transición' -dejando suponer que en algún momento transitarán hacia las 'democracias' que andan por aquí-.
Siempre que se hable de la ampliación de la democracia en el continente, añádase "excepto Cuba". No hablar nunca del bloqueo gringo a Cuba, sino siempre de 'transición' -dejando suponer que en algún momento transitarán hacia las 'democracias' que andan por aquí-.
Decir que América Latina "no existe", que nuestra política externa ha de tener como miras relacionarse con las grandes potencias y tratar de ser una de ellas, en lugar de seguir conviviendo con países de la región y con los del sur del mundo -Sudáfrica, India, China, etc.-".
Con respecto a la educación dicen: "Lo más importante es la igualdad ante la ley y la mejora gradual de la enseñanza básica y media para que todos tengan finalmente -es preciso ser pacientes- acceso a las universidades públicas. Decir, siempre, que el principal problema de Brasil y del mundo es la educación. Que hay trabajo, que existen posibilidades, pero que falta calificación de la mano de obra. Que lo fundamental no son los derechos, sino las oportunidades, hablar de la sociedad de Estados Unidos como la más 'abierta'.
Descalificar siempre al Estado, como ineficaz, burocrático, corrupto y corruptor, en contraposición a la 'economía privada', al 'mercado', con su dinamismo, su capacidad de innovación tecnológica. Exaltar las privatizaciones de la telefonía: "Antes nadie tenía teléfono, ahora cualquier pobre diablo en la calle va con un celular", y callar sobre el éxito de la Petrobras (empresa pública con un régimen especial)".
Es curioso que esa supuesta pretensión de llamar a las cosas por su nombre no se aplique un poco más objetivamente y se llame, por ejemplo, genocidio a lo que está ocurriendo en Irak, o hipocresía a la política exterior de Estados Unidos, que con los mismos argumentos, ampara a un dictador o lo tumba después de haberse servido de él.
"Que no se adjetive como dictadores a los muchos gobiernos de esta naturaleza que hoy viven un
romance con la superpotencia (Pakistán, Uzbekistán, Arabia Saudita, etc.) o a violadores de los derechos humanos como el actual gobierno de Colombia, cuyo país tiene varios récords en materia de desaparición de sindicalistas, además de vínculos con las fuerzas paramilitares".
Sader también se ocupa de quienes han renegado de la izquierda: "Existen numerosos motivos para el que haya decidido dejar de ser de izquierda. Bastaría citar aquello de "la caridad bien entendida empieza por uno mismo" y saber que "el 'mercado' retribuye generosamente a los que reniegan de los principios en los que un día creyeron".
No hay comentarios.:
Publicar un comentario